Primeras impresiones: Kirby Returns to Dream Land, monadas made in Nintendo

Uno se enfrenta al nuevo Kirby de Wii con la ligera insatisfacción que dejó en todos el (por otra parte estupendo visualmente) Kirby’s Epic Yarn… Y, sorprendentemente, no decepciona salvo, quizá, por su extrema sencillez. Por otro lado, Kirby nunca ha destacado por ser un juego para hardcores, por lo que, aunque la demo es un paseo junto con un compañero (que serán desde enemigos como Waddle Dee hasta el mismísimo Rey Dedede o Meta Knight), uno siempre tiene ganas de un poquito más de Kirby.

Es más, desde el título este Kirby Returns to Dream Land ya parece anunciar lo que, efectivamente, sucede: Este es un recuerdo de los mejores títulos de la bola rosa favorita de todos, que vuelve a bolar, tragar, tener poderes y morir si se cae por un barranco (¿eh, Kirby’s Epic Yarn?). Para hacernos una idea, aunque gráficamente está en 3D (con jugabilidad 2D, eso sí), su estilo visual es más similar a su mejor juego, Kirby Super Star.

Kirby Returns to Dream Land

En este sentido, volveremos a ver a nuestros viejos enemigos, como el famoso Whispy Woods que fue el primer enemigo del primer (y mítico) Kirby’s Dream Land, aunque acabar con él será más fácil que nunca gracias a las habilidades de Kirby y sus compañeros, que van más allá del clásico aspirar y tirar pelotas. Quizá es aquí donde está el mayor error de Kirby’s Return to Dream Land: Algunas de las nuevas habilidades de Kirby bajan de forma insultante el nivel de dificultad del juego.

Cierto, ver a Kirby sacar una espada gigante o un machete del tamaño de la pantalla y cargarse todo lo que pille por delante es divertido y funciona visualmente, pero ahí se queda la cosa. Elimina todo tipo de dificultad que el juego pudiera tener o, lo que es lo mismo, sigue incidiendo en el gran problema de la gran mayoría de los Kirby: Su excesiva facilidad para poder terminárselo. Pantallas cortas, muchas facilidad de recuperar vida, habilidades que descompensan el juego… Quizá solo sea la demo, pero el juego parecía, desde luego, mucho más fácil de lo que debiera.

Quizá haya una especie de sorpresa, como el mundo final de New Super Mario Bros Wii (todo un reto), pero no parece una alternativa muy plausible. Aunque hay que aplaudir la valentía de este, posiblemente uno de los dos últimos juegos importantes de Wii (falta Zelda: Skyward Sword), a la hora de apostar por un mundo de pastel, rosa, monadas y plataformas en 2D, no es menos cierto que se echa de menos un desafío para el jugador habitual, ya sea como modo difícil o como, simplemente, algo que no nos haga pensar “¿Cuándo voy a tener algún problema?”.

Claro está, este Kirby no se entiende sin el multiplayer cooperativo, que Nintendo ha hecho un habitual de sus juegos gracias a juegos como Donkey Kong Country Returns o New Super Mario Bros Wii. Este Kirby va inexorablemente unido a una variante multijugadora que parece más interesante que la de Kirby’s Epic Yarn, ni que sea porque aquí es más fácil morir que en el anterior (y ya es decir).

Colores alegres, diseños que se enfrentan a la industria de hoy en día, un multijugador atrayente, un juego simple pero que esconde muchas sorpresas, una genial atención a los pequeños detalles y una jugabilidad clásica hacen de este Kirby el juego que muchos esperábamos para las tardes en las que a uno no le apetece pensar mucho, más allá de jugar un rato con un amigo o la pareja. Kirby ha vuelto a Dream Land… y esperemos que nunca se vaya.

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