TOP 5: Los mejores (y peores) juegos de Shigeru Miyamoto

Si hay un creador de videojuegos que merece ganar el premio Príncipe de Asturias a la Comunicación, ese es Shigeru Miyamoto (por mucho que cuatro tipos que griten mucho digan que Hideo Kojima es la mejor invención desde el pan con Nocilla). Miyamoto es un Leonardo Da Vinci, un genio, un creador único, un maestro, una de las personas más influyentes no solo en la historia del videojuego, sino también en la historia de la cultura moderna. Y es que Miyamoto no es “solo” el creador de sagas como Zelda, Mario o Donkey Kong, sino que, además, ha demostrado ser un genio cuando, después, se ha dedicado a hacer labores de producción (no olvidemos que su último juego como director fue en 1999). No cabe duda de que es uno de los padres del videojuego moderno y sin duda el más influyente. Y aunque es como decir que Los Beatles no eran todo lo buenos que podrían ser porque Ringo en la ducha desafinaba… Sí, es cierto: Miyamoto también tiene sus tropiezos. Las cosas como son: Nos ha costado encontrarlos y están cogidos por los pelos. De momento, he aquí el top 5 de los mejores (y peores) juegos del maestro de maestros: Shigeru Miyamoto.

LOS 5 MEJORES JUEGOS DE MIYAMOTO

5-Nintendogs

Sí, en esta lista podríamos empezar con Kirby Superstar, Los Oracle de Zelda o Donkey Kong, pero en su lugar hemos decidido comenzar con uno de los juegos más denostados por los gamers de todo el mundo y que, a la vez, resulta una puerta de entrada estupenda para todos los nuevos jugadores que quieren adentrarse en el mundo de las videoconsolas con juegos más familiares. Miyamoto supo ver que los videojuegos también podían ser para niñas o para gente mayor y con Nintendo DS emprendió un proceso de casualización que terminó francamente mal pero comenzó por todo lo alto, con un juego en el que el autor japonés creó la idea y el proyecto, ayudando mucho a las ventas de Nintendo DS con un proyecto sólido. Tristemente, los clones posteriores y los juegos de baja calidad hicieron que el juego sea recordado hoy en día como una patata en lugar de cómo uno de los juegos más innovadores en su momento, hace ya siete años.

4-Super Mario Bros 3

Poner aquí Super Mario Bros 3 es como poner el 1, el World o incluso el Yoshi’s Island (ignoraremos Super Mario Bros 2 y The Lost Levels por motivos obvios). La saga del fontanero más famoso de todos los tiempos destacaba en la época de NES por innovar, traer nuevos conceptos a la palestra, jugar con diferentes escenarios, sprites y tipos de juego, creando el perfecto puente entre hacer “más de lo mismo” y algo completamente diferente. En Super Mario Bros 3 se añadió la posibilidad de volar con el traje de mapache, usar el traje de rana y hacer nuevos saltos con un estilo gráfico más limpio y cambiado. Sin duda, un techo en NES que ha sido difícilmente superado.

3-Star Fox 64

Si Star Fox ya conoció un juego más que decente en Super Nintendo, fue Shigeru Miyamoto el que produjo la primera versión en 3D real, que, como no podía ser de otra forma, salió para Nintendo 64. Y, de hecho, fue él de forma literal el que mandó que este juego apareciera en la nueva consola y no en Super Nintendo. Y es que, en aquellos tiempos, Star Fox 2 estaba casi terminado para Super Nintendo, pero prefirió terminarlo y mejorarlo del todo en una consola mucho más poderosa, que, además, en aquel momento supuso una absoluta innovación en los juegos de combate y aviación, al mostrar un mundo en el que se podían tomar diferentes opciones, con un manejo que costaba dominar pero que mostraba una jugabilidad sólida y a prueba de balas. Aún ahora, uno de los mejores juegos de la historia de Nintendo, que se puede recuperar en su remake para Nintendo 3DS.

2-Super Mario 64

Cuando Nintendo 64 salió a la luz, no lo hizo sola: Quiso demostrar al resto de compañías que el salto a las 3D podía hacerse con elegancia, con una obra maestra, con un juego que impactara de tal forma que causara un legado imprescindible en el resto de juegos de la generación. Y Shigeru Miyamoto dirigió Super Mario 64 sin saber que el juego iba a ser tan estupendo que iba a marcar no solo los juegos de esa generación, sino el resto de los juegos… de la historia. Un manejo espectacular, pantallas llenas de vida, un diseño imaginativo y peculiar, cientos de secretos y un estilo de juego diferente pero a la vez similar al de los juegos de Mario en NES y SNES hacen de este Super Mario 64 una obra maestra disfrutable a cualquier edad, a pesar de que los gráficos, como casi cualquier juego de esa época, no han envejecido todo lo bien que lo podrían haber hecho. Y, por cierto, sí: Cualquiera de los dos Mario Galaxys podrían estar aquí, pero por no saturar…

1-The Legend of Zelda: Ocarina of Time

No cabe duda de que hubo muchos juegos Buenos en los años 90, tanto en PlayStation como en Dreamcast y, claro está, también en Nintendo 64. Pero si hay un juego que está considerado mundialmente como el mejor de la historia, ese es el último (serio) que dirigió Shigeru Miyamoto: La primera aventura de Link en 3D, una aventura entre el pasado y el futuro, con melodías inolvidables y momentos reconocibles por cualquier jugador del mundo. Hablamos, claro está, de The Legend of Zelda: Ocarina of Time. La saga Zelda venía de hacer sendas obras maestras con A Link To The Past y Link’s Awakening, y el paso a las 3D preocupaba a todo el mundo en Nintendo, pero Miyamoto supo coger el juego, evitar los problemas (que los hubo, y muchos) y crear un juego influyente, maravilloso, una auténtica y absoluta obra maestra. Pero claro, no es oro todo lo que reluce.

LOS 5 PEORES JUEGOS DE MIYAMOTO

5-Mario y Sonic en los Juegos Olímpicos

De acuerdo, sí, Miyamoto aquí solo supervisó el juego e hizo de productor, pero… ¿no fue capaz de decir “No, esto no es lo que queríamos al principio”? Y es que todo empezó cuando Yuji Naka, creador de Sonic, y el propio Miyamoto, hablaron en 2005 sobre la posibilidad de un juego que juntara a sus mascotas. Pero en vez de hacer un juego de plataformas, como todos deseábamos, Nintendo decidió hacer un crossover… en forma de juego de deportes. Para ser sinceros, si el juego es tan rematadamente mediocre es porque SEGA lo hizo, con Miyamoto pasándose un par de veces para que constara en acta que aprobaba que esta salvajada ocurriera. Ahora bien… ¿lo habría permitido unos años antes? Muchos seguimos pensando que no…

4-Link’s Crossbow training

Algo había que hacer para vender el Wii Zapper, una especie de pistola que se habían sacado los de Nintendo de la manga para los (pocos) FPS de Wii, y Miyamoto se juntó con Eiji Aonuma y Takashi Tezuka para realizar uno de sus sueños. Y es que Ocarina of Time, originalmente, iba a ser un juego en primera persona, y Miyamoto siempre se quedó con ganas de hacer algo así. Pero con este juego, el autor quiso enseñar lo divertido que era el género del FPS. El problema es que el juego no presentó ni una historia (ya que Miyamoto no quería una historia épica), y el autor envío una lista de cosas que no hacer para el equipo de desarrollo, como escenas cinemáticas, y haciendo que cualquier jugador pudiera completar una pantalla en tres minutos. Además, redujo las batallas contra jefes finales, de tres a uno. Todo este festival de tonterías sin sentido de Miyamoto se tradujo en un juego aburrido que marca uno de los puntos más bajos en la carrera de The Legend of Zelda. ¿Y sabéis de quién fue la culpa? De la persona que marcó su punto más álgido. Cosas veredes.

3-Steel Diver

Hay quien estuvo emocionado por el juego de submarinos para Nintendo 3DS que supondría el retorno de Miyamoto al diseño de juegos hardcore, que no tocaba desde Super Mario Galaxy. Y claro, ¿cómo no esperar algo al nivel de ese gran juego? Miyamoto incluso empezó a crear hype diciendo que el juego era como tener un pequeño submarino en un acuario. Y si lo dice el creador de Pikmin, ¿cómo no confiar en el juego, por mucho que el director y el productor no tuvieran nada que ver con Miyamoto? Al final, el juego se quedaba corto por todos los lados, era aburrido de jugar y realmente el autor no pudo hacer gran cosa con el diseño de los submarinos. Fue olvidado de forma fulminante.

2-Yoshi’s Safari

Miyamoto quería mostrar que el FPS puede ser divertido, así que tuvo la gran idea de montar a Mario en Yoshi, darle una pistola y ponernos a ver el mundo desde la perspectiva de Mario, disparando a goombas, koopas y demás. Para jugar era imprescindible la pisola Super Scope de Super Nintendo, y en él nos enfrentaríamos a mechas, versiones más grandes de enemigos o a Bowser con pistolas y cañones incorporados. ¿Realmente un Mario armado hasta los dientes nos iba a enseñar a los nintenderos lo divertido que era un FPS? Por supuesto, ni falta hace decirlo, la cosa era más bien mediocre. Siendo generosos.

1-Wii Music

Estaba claro cuál iba a ser el número 1. El juego de cuyo diseño y producción Miyamoto no se arrepiente (de hecho, hace poco afirmó que quería hacer una especie de secuela) mostraba varios modos de juego con los que se simulaba tocar música gracias al mando de Wii y en el que era imposible ganar o perder. El juego, al no penalizar el tocar mal o regular, era capaz de causar auténticas basuras auditivas. El juego fue un absoluto desastre y las notas de los medios de comunicación fueron desde el suspenso más absoluto hasta el notable, unas notas más que mediocres para un juego musical cuyo punto más bajo se sitúa, precisamente, en la música. Miyamoto, majete, si no sabes torear… ¿pa qué te metes?

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