Hace ya diez años desde que, en 2003, Madrid comenzó lo que hasta entonces parecía una aventura que parecían tener en exclusiva en España Sitges y San Sebastián: Un festival de cine de terror decente. Hoy por hoy, la muestra SyFy es una referencia obligatoria no solo para los fanáticos del género que estén en Madrid, sino también para todos los fanáticos del séptimo arte que quieran disfrutar de obras que, de otra forma, no podrían verse. Y cuando decimos “disfrutar” hablamos de hacerlo en ambos términos: El del disfrute con la mejor ciencia-ficción y terror y el del “disfrute” al ver en público una película mala que machacar entre toda la sala.
En esta décima edición, los fanáticos de la ciencia-ficción tuvimos que olvidar, al menos por ahora, los añorados cines Palafox (donde, al menos, tendremos una cita mensual en los próximos Phenomena) para ir a los Cines Callao, más céntricos, pero con mucho menos encanto, al menos para los viejos lobos de la Muestra. No se puede decir que desde la organización de la Muestra no se lo curraran: Fotomatones, parejas vestidas de novios zombis, una buena programación, en la que solo se echó de menos un Trash Entre Amigos que se canceló semanas antes… Por aquí no puede haber ninguna queja. Precios más que razonables, el mismo buen ambiente que siempre y, por supuesto, Leti.
Leticia Dolera ([REC] 3)es, quizá, la cara más representativa de la Muestra SyFy: Siempre dispuesta a romper la cuarta pared, convirtiéndose no solo en la presentadora año tras año, sino también en una más del público, riéndose ante las payasadas, respondiendo con ironía a cada grito de las butacas o incluso uniendo a una parejita que, oh casualidad, estaban en la Muestra pasando su primera cita (lo que le valió a esta X Muestra SyFy el sobrenombre de “Muestra del amor”). Leticia Dolera estuvo, otro año más, inconfundible, encantadora, fantástica y tan graciosa como siempre (por mucho que los primeros días Macarena Gómez quisiera quitarle el puesto). Porque no queremos una muestra SyFy sin nuestra Leti. Porque no se concibe una muestra SyFy sin nuestra Leti.










