IX Muestra SyFy: Crónica en vídeo

Cristianos malvados arrojando vampiros desde un avión, gorilas gigantes ciegos luchando contra viajeros espaciales, Santa Claus pervertidos asesinados por vagabundos con escopetas, el fin del mundo emplazado en Stonehenge, hombres lobo en un pueblecito gallego, padres de familia psicópatas, superhéroes adolescentes… Y todo esto, sin salir de Madrid. Desde los Cines Callao se ha celebrado, por noveno año, la muestra SyFy de cine fantástico, que ha cambiado de lugar (añorando los míticos Palafox, llorada por muchos durante las proyecciones) pero no de espíritu entre serio y gamberro. Tampoco ha cambiado la presentadora, Leticia Dolera (tan genial y cómplice como siempre), ni el público, ni el hecho de que la película de estreno ha sido el pufo que es cada año. Pero antes, veamos lo que opinó el público que allí se asentaba de todo lo que rodeaba al SyFy. Y, de paso, las gigantescas colas que allí se formaron.

El primer día se abrió con la proyección de John Carter, la típica superproducción sin nada que aportar más allá de diálogos difícilmente comprensibles, momentos en los que la sala sintió vergüenza ajena, secuencias de amor risibles y un par de momentos de acción pura y dura que divirtieron (más o menos). No fue el mejor comienzo para la muestra, pero también es cierto que nunca ha destacado por abrir sus ediciones brillantemente (otros años disfrutamos, y es un decir, de obras como Destino Oculto, The Crazies o Watchmen), por lo que se adecuó otra sala para proyectar, al mismo tiempo que la película de Andrew Stanton (que demostró ser un genio con Wall-E, por mucho que aquí no haya sabido demostrar nada), un clásico como El gabinete del Doctor Caligari acompañado de la música del grupo alternativo Pegasvs, lo que dividió a la audiencia en dos grupos que marcarían el resto de la muestra: Los modernos y los palomiteros. De hecho, una de las grandes sorpresas de este año ha sido el aperturismo de la muestra, que ha dejado de ser un reducto exclusivo de fans de la ciencia-ficción. Pero antes de nada, veamos que opinó el público asistente de John Carter y El Gabinete del Doctor Caligari.

El viernes se inició con una película premiada en varios lugares por su fotografía, Hell. Francamente, será por su fotografía, porque si tiene que ser por el guión lo llevamos claro: Un grupo de tópicos y pastiches acumulados que dieron de bruces con un público que se esperaba una película diferente a esta especie de viaje a ninguna parte en el que la trama no parece quedarse quieta en ningún momento, deslumbrando al espectador con flashes de luz continuos.

La muestra continuó con Stakeland, una película con zombies vampiros que, aún cumpliendo con todos los clichés del género y de tener varios momentos difusos, divierte lo suficiente como para que pocos salieran enfadados de una película que se olvidaba prácticamente después de verla, a pesar de tener un par de apuntes interesantes en la trama, que tristemente se diluyeron al cometer errores como presentar un personaje clave para la película en los últimos diez minutos de cinta.

El despendole llegó con Hobo With a Shotgun, una película grindhouse que se lo debe todo al gore, a las cabezas arrancadas, a la sangre cayendo a borbotones y a una historia tan simple como efectista: Un vagabundo decide acabar con la escoria de una ciudad a escopetazos. ¿Quién quiere más? Sin duda, la película más macarra (y efectiva, en términos de aplausos) de la muestra.

Cerraron el día Nacho Vigalondo (el loco tras Los Cronocrímenes, 7:35 de la mañana o Extraterrestre), Raúl Michinela (el Doctor Repronto), Rubén Lardín y el Señor Ausente o, lo que es lo mismo, Trash Entre Amigos, un audiocomentario de las películas más malas sobre el planeta. En este caso, Stonehenge Apocalypse, que nos dejó perlas como el cáncer de entrecejo, la piedra llamada Lucía o el malo arremangado. Mereció la pena como nunca.

Y, para probarlo, he aquí la opinión de la gente de la calle:

Los dos últimos días de muestra se juntaron algunas de las mejores y de las peores películas de la muestra. Aunque el agotamiento empezaba a hacer mella, no fueron pocos los que aplaudieron tímidamente The Prodigies 3D, una aventura de animación francesa que prometía más de lo que finalmente daba, cumpliendo pero, al mismo tiempo, quedándose a medias en la mayoría de sus pretensiones. Pese a todo, agradable de ver y fácil de disfrutar.

La que fue muy disfrutada fue Atrocious, una cinta de “metraje encontrado” que, al mismo tiempo, fue la película de la que todo el mundo hablaba. Y no para bien. Las risas del auditorio se escucharon por todo Madrid, y los comentarios a voz en grito hicieron de este despropósito un despropósito aún mayor. Desde luego, si hay que destacar una película de esta muestra para tirar al agua y no volver a verla, esa sería Atrocious. Simplemente hórrida. Perfecta para un segundo Trash Entre Amigos.

The Woman, justo después, sufrió el efecto contrario, convirtiéndose en una de las mejores películas vistas estos días: Calificada como la mejor película de terror feminista, la cinta contaba la historia de un hombre perturbado que secuestra a una mujer para después degradarla, ante la mirada con miedo de su familia y de su hijo, que admira al padre y pretende seguirle en la medida de lo posible. Los aplausos en sus minutos finales fueron continuos, y con razón. Una película dura, que se excede en la rareza de su protagonista, pero que cala hondo.

Apollo 18, sin embargo, causó una aceptación general muy grande, a pesar de que al que esto escribe no le gustó un pelo. Otra película de “metraje encontrado” (o “found footage”, para los más puristas) en la que vemos cómo un viaje a la Luna sale mal por culpa de unos monstruos extraterrestres escondidos entre las rocas. Una narrativa un tanto extraña, un primer acto muy aburrido y unos personajes con los que uno no podía identificarse marcaron una película dirigida por el español creador de la notable El Rey de la Montaña.

Al menos no decepcionó tanto como Abel Ferrara con su pretenciosa 4:44 Last Day On Earth, que explora un mundo al borde de su fin y a una pareja que charla sobre ello en la calidez de su hogar. Los buenos actores no pudieron levantar una película demasiado pretenciosa en la que Ferrara cayó en lo peor que se puede caer cuando se es un buen director: Creérselo.

El día siguiente la fiesta del cine llegó con Phenomena, el evento que revoluciona Barcelona y que ahora da tímidos pasos hacia Madrid, queriendo mostrar las joyas del cine más clásico y mítico en versión original y pantalla grande. En este caso, los afortunados pudimos disfrutar de Ultimátum A La Tierra y El Planeta de los Simios, dos obras maestras del fantástico que dieron un inicio de domingo imprescindible.

El fin de fiesta fue marcado por la mediocremente divertida The Innkeepers y la divertidísima Lobos de Arga, una comedia de terror española con un trío de actores espectacular: Gorka Otxoa, Secun de la Rosa y Carlos Areces. Hombres lobo, dedos cortados y un humor estupendo no ocultaron un final demasiado alargado y unos fallos de sonido evidentes. Pese a todo, una pequeña gran maravilla del cine español a tener muy en cuenta cuando se estrene.

Pero claro, dejemos que la gente de la calle nos cuente qué les parecieron estos últimos días:

Acerca de Kelkoo

No solo te ayudamos a buscar las mejores ofertas online. Además, te entretenemos con los mejores tops y curiosidades del mundo. ¡No os lo podéis perder!
Esta entrada fue publicada en Cine, Videos y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Los comentarios están cerrados.