Interraíl: Al compás del chacachá

Realizada por Michael de Oz

Si eres joven, tienes algo de dinero ahorrado y unos cuantos buenos amigos con los que pasar unas vacaciones aventureras… ¡No os lo penséis más! Haceros a la vía, porque el Interraíl, de forma barata, solo funciona hasta los 26 años, y es una experiencia que no os podéis perder. ¿Tenéis alguna duda? ¿Queréis saber más? Vamos a montarnos en el tren porque el Interraíl está a punto de llegar.

Primero hay que saber que el interraíl  fue creado en 1972, aprovechando el quincuagésimo aniversario de la Unión Internacional de Ferrocarriles. Pensado como una posibilidad para que los jóvenes conocieran Europa durante un mes de la forma más fácil posible. Hoy en día tiene la misma filosofía y sigue siendo, para los jóvenes, la mejor forma de viajar por Europa a un precio de risa.

Hay varios tipos de billetes con sus consecuentes cambios de precios, pero se pueden señalar como los más importantes el pase global (que te permite coger todos los trenes que quieras durante 22 días o un mes por entre 300 y 400 euros), el pase global “flexible” (donde solo cuentan los días que viajas, con las modalidades de 5 en 10 días por 159 euros o 10 de 22 por 239) y pases locales flexibles con los que podremos visitar un solo país y movernos dentro de él (3, 4, 6 u 8 días sobre un mes total, con diferentes precios según la zona).

Por supuesto, los precios están pensados para alguien de 25 años o menor que viaje de la forma clásica, en segunda clase. Este billete se incrementará para quien vaya en primera clase o tenga más de 26 años, en ocasiones hasta por más del doble del precio original. Eso no impide que mucha gente mayor de 26 siga divirtiéndose los veranos haciendo un interraíl y visitando tantos países como pueda en un pequeño periodo de tiempo.

Realizada por Roland (diasUndKompott)

Aunque antes el interraíl estaba visto como una locura en la que apuntarse sin tener muy claro el destino (y a veces sigue siendo un poco de esta forma), cada vez más son unas vacaciones planificadas al milímetro, en las que no hay lugar para improvisar locuras como llegar a Amsterdam sin tener reservado un hostal de antemano.

Ese es otro punto a tener en cuenta que no pocos viajeros temen: El lugar donde alojarnos cuando no estemos en ruta o, lo que es lo mismo, el albergue u hostal. Pocos son los que se atreven a salir de estos sitios baratos para adentrarse en las sendas de hoteles: No olvidemos que hablamos de gente joven que probablemente se ha gastado sus últimos ahorrillos en el pase de interraíl y en planificar el viaje.

El interraíl permite que la gente haga lo que quiera en los trenes, tomando sus propias decisiones: No hay un itinerario prefijado, una agencia de viajes no nos ha decretada cuál será nuestra próxima estación. Solo nosotros seremos capaces de viajar y hacer lo que queramos con nuestro destino. Y por eso se ama el interraíl. Por eso se ha hecho famoso. Por eso, después de tanto tiempo, sigue en pie y con más fuerza que nunca. ¡Sería una pena desperdiciar una oportunidad como esta de ver Europa!

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