Los sitios más desconocidos de Nueva York

Nueva York es la capital del mundo. No cabe duda alguna de que ir allí, callejear, encontrar sorpresas inesperadas es uno de los grandes motivos por los que perderse en la Gran Manzana. Sí, todos conocemos la Estatua de la Libertad, y Rockefeller Center, y Central Park, pero… ¿qué hay de esas tiendas, hoteles y cosas que hacer que solo podemos encontrar después de dar mil vueltas a la ciudad? Poneos los abrigos, preparaos para buscar la mejor hamburguesa de Nueva York… ¡Y, entre medias, visitar sus sitios más escondidos!

The Library Hotel

Si no tenéis problemas de dinero y os encantan los libros, este es vuestro hotel. No, no hay vuelta de hoja: No busquéis hoteles de más estrellas, porque esto es lo que buscáis. El hotel está en el Midtown de Manhattan, y en él no tendrás la habitación 305, ya que están numeradas… ¡Según el sistema de clasificación de Dewey, o sea, el mismo que se usa en las bibliotecas! Y es que aquí no dormiréis en un piso, sino en un género literario. Sí, sí, como suena. Cada uno de los diez pisos del Library Hotel está dedicado a una de las diez ramas de la sabiduría: Ciencias sociales, literatura, lengua, historia, matemáticas, ciencia, conocimiento general, tecnología, filosofía, artes y religión. En las habitaciones de los pisos podrás encontrar una sala de cuentos de hadas, otra de astronomía… Todo perfectamente decorado para que te cueste salir del hotel por las mañanas. Además, si quieres ver una película puedes elegir entre cualquiera de las 100 mejores elegidas por el AFI, y si quieres escribir, hay un lugar para ello cerca del Jardín de los Poetas, perfecto para relajarse. ¿El problema? Claro está, todo esto es caro, y cuesta unos 300 dólares cada noche. Eso sí, como experiencia, seguro que merece muchísimo la pena.

Barcade

Si nos cansamos de la vida ajetreada de Nueva York y queremos volver no solo a la calma, sino a un pasado más tranquilo, en Barcade, situado en Brooklyn y donde la magia del bar transcurre entre las cervezas baratas y los videojuegos clásicos. Decenas de juegos arcade de los años 80 os esperan, a 25 centavos por partida. Pensado para volver a aquella época pasada, Barcade es una parada obligatoria para todos los fanáticos de los años 80. ¿No quieres rememorar esas partidas perfectas a Golden Axe o Ghost & Goblins? Ahora no solo puedes, sino que, además, tendrás el reto de batir a los que hayan conseguido las mejores puntuaciones en el bar. ¿Puedes superar 950.600 puntos en Ms. Pacman? ¡Corre a Barcade (no literalmente, claro) y demuéstralo!

Tender Buttons

Se suele decir que en Nueva York puedes encontrar absolutamente todo lo que quieras, pero uno no se lo termina de creer hasta que entra en Tender Buttons, probablemente la mejor tienda del mundo en lo concerniente a… botones. Sï, sí, exacto: En Tender Buttons podréis ver (y comprar) desde botones franceses del siglo XVIII pintados a mano hasta las últimas novedades del mercado. En todo caso, si necesitas el botón exacto de tu camisa, no solo podrás comprarlo en su gigantesca pared repleta de material, sino que te lo podrán coser allí mismo. Tender Buttons no solo es el lugar al que los coleccionistas de botones peregrinan, sino que, además, es uno de los lugares más originales a los que hacer una visita. Quién sabe, quizá tengamos una nueva afición a la vista.

Tours de comida

Porque ir a la ciudad que nunca duerme y meterse en un McDonald’s en lugar de luchar por encontrar la mejor hamburguesa del mundo es delito, podemos irnos a hacer varios tours de varias horas que nos llevarán a probar la mejor comida de Nueva York. ¡Explota Chinatown y come el mejor pato laqueado! ¡Come en las clásicas tienda familiares de Greenwich! ¡Entra al mercado de la comida más famoso del mundo, donde se inventó la galleta Oreo! Si te gusta la comida (¿y a quién no?), no dejes de hacer alguno de estos tours, donde historia y comida se dan la mano. Y, qué diablos, pruebas hasta siete comidas diferentes en cada viaje. A la fuerza, acabas lleno.

La casa estrecha

Si visitas Greenwich (algo muy recomendable, ya que es realmente bonita), quizá te encuentres con esta casa de dos plantas, la más estrecha de Nueva York. Con una longitud menor que la de un coche, la casa está repleta de pequeñas soluciones para poder sobrevivir ahí. Realmente la casa está ocupada desde hace un par de años, pero no deja de ser una gran atracción verla en medio de dos grandes bloques de apartamentos. ¿Alguien dijo Up?

Por supuesto, hay mucho más que ver en Nueva York y que no todo el mundo conoce: Unos cuantos trozos del Muro de Berlín que se recuperaron, un museo (y tienda) de autógrafos de gente famosa, una tienda especializada en brujería, un hotel robotizado… Pero, para conocer Nueva York a fondo, lo que debes hacer es ir tú mismo y dejarte sorprender. Ahora solo hace falta… ¡juntar el dinero para viajar!

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